Bases de Salsas de Tomate

Bases de Salsas de Tomate

1. Puré de Tomate

Es ideal como base para salsas, pero también para guisos. Su textura es suave y homogénea, y conserva un sabor dulce a tomate.

  • Seguir la receta

2. Pulpa de Tomate

A diferencia del puré, la pulpa contiene trozos de tomate, lo que le da una textura más rústica. Ideal para salsas más rústicas, como una salsa boloñesa con carne picada y verduras. También aporta una sensación más natural, cercana al tomate fresco.

  • Para pulpa de tomate: no pasar por la licuadora.

3. Coulis de Tomate

El coulis es una versión más fina del puré de tomate, a menudo pasado por un colador para eliminar semillas y pieles. Excelente para salsas suaves, puedes añadir crema o especias para un plato más refinado.

  • Para un coulis: Una vez que los tomates estén bien cocidos, mezcla todo con una batidora de inmersión o una licuadora hasta obtener una textura suave y homogénea. Si deseas un coulis aún más fino, pásalo por un colador para eliminar las últimas pieles o semillas.

4. Concentrado de Tomate

Es un producto muy espeso y rico en sabor, obtenido al reducir considerablemente los tomates. Su función es aportar un sabor intenso a los platos, utilizado a menudo en pequeñas cantidades para dar cuerpo a una salsa o un guiso.

  • Para un concentrado: Vuelve a colocar el coulis de tomate en la cacerola y continúa la cocción a fuego lento. Deja cocinar a fuego lento, sin tapar, hasta que el líquido se evapore y el coulis de tomate se espese considerablemente (es aquí donde se forma el concentrado). Esto puede tomar aproximadamente 1 hora. Revuelve regularmente para evitar que el concentrado se queme.

Ingredientes

Únicamente tomates. Sin sal ni pimienta.


Preparación y Cocción

Preparar los Tomates:

  • Lavar los tomates: Enjuaga los tomates bajo agua fría para eliminar cualquier impureza.
  • Retirar el pedúnculo: Corta la parte verde (el pedúnculo) si es necesario.
  • Incidir la piel: Con un cuchillo bien afilado, haz una pequeña incisión en forma de cruz en la base de cada tomate (el lado opuesto al pedúnculo). Este paso ayuda a despegar la piel durante el blanqueo.

Blanquear los Tomates:

  1. Hacer hervir agua: Lleva a ebullición una cacerola grande con agua.
  2. Sumergir los tomates: Coloca cuidadosamente los tomates incisos en el agua hirviendo. Déjalos cocinar durante 15 a 30 segundos, justo lo suficiente para que la piel comience a despegarse. No los dejes demasiado tiempo, ya que podrían cocinarse por dentro.
  3. Retirar los tomates: Usa una espumadera para sacar los tomates del agua hirviendo.

Enfriar y Pelar:

  • Preparar un baño de agua helada: Inmediatamente después de sacarlos del agua hirviendo, sumerge los tomates en un bol con agua helada o bajo un chorro de agua fría para detener la cocción. Esto hará que la piel sea aún más fácil de quitar.
  • Retirar la piel: Toma delicadamente la piel en el lugar de la incisión en cruz y tira suavemente. Debería despegarse con facilidad. Usa un cuchillo si es necesario para quitar las partes rebeldes.

Consejo: Blanquear tomates cherry: Este método también funciona para los tomates cherry. Sin embargo, como son pequeños, puedes reducir el tiempo de blanqueo a aproximadamente 10 a 15 segundos.

Cocción de los Tomates:

  1. Corta los tomates en cuartos y coloca los trozos de tomate en una olla a presión o en una cacerola grande. Cocina a fuego medio. Los tomates liberarán naturalmente su jugo durante la cocción.
  2. Supervisa la cocción: Cocina los tomates a fuego lento sin tapar, removiendo regularmente. Esto evita que se peguen al fondo del recipiente. Cocina durante aproximadamente 15 minutos, hasta que los tomates se reduzcan y liberen una pequeña espuma. Deben permanecer intactos, no en puré.

Reducción del Jugo

  • Reducir el líquido: Continúa la cocción hasta que el volumen del jugo se reduzca a aproximadamente 3/4 de su altura inicial. Este proceso concentra los sabores sin ablandar demasiado los tomates.
  • Supervisar atentamente: Revuelve frecuentemente para que la reducción sea homogénea y que nada se queme.

Pasar por un Molino de Verduras:

  • Filtración de los tomates: Una vez que la cocción ha terminado, vierte los tomates en varias porciones en un molino de verduras. Usa una rejilla fina para extraer la pulpa y las semillas.

Recuperación de la Salsa:

  • Pasa los tomates hasta que queden solo los residuos de piel y semillas en el molino. Este proceso da como resultado una salsa suave y homogénea, lista para ser utilizada en diversas recetas.
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